el otro noroeste

miércoles 15 de julio de 2009

Live fast, die young

Esto me lo pasó Wunderkind.

El quinto párrafo de la página 161 del libro que estoy leyendo dice:

Verbitsky logró identificar a los trece muertos de Ezeiza, de los cuales tres pertenecían a Montoneros y uno a la derecha.

El libro es Operación Traviata, de Ceferino Reato, sobre el asesinato de José Rucci. Traviata, porque le hicieron 23 agujeritos como a la galletita. El libro está bien salvo cuando se cuelga a hablar de Rosas y Sarmiento. El “ultimo capítulo, “Superioridad Moral”, es un bajón.

Yo no sabía nada de Rucci, salvo que le había sostenido el paraguas a Perón en Ezeiza. Esta es la foto.





Reato le preguntó a Juan Manuel Abal Medina, serio al lado de Rucci mientras todos festejan, en qué estaba pensando.

-Estaba pensado en mi hermano Fernando, por supuesto. Lo tengo como si fuera hoy. Era para lo que yo me había metido en esta historia, que estuviera allí el General, y bueno, era “Perón o muerte”, ése era el lema. Al día siguiente, Norma Arrostito (ex pareja de su hermano) me manda con unas compañeras unas líneas donde decía “seguramente yo sola sé qué estabas pensando”. Conservo esas líneas.

domingo 28 de junio de 2009

Una mesa en Necochea

El despertador sonó a las 5:45. La idea de haberme voluntariado para ser autoridad de mesa no me pareció tan copada. Me duché, me preparé sándwiches de crudo y brie (popular sí, mal alimentada no) y fui a la escuela José C. Paz en el Bajo Belgrano. Tuve que emitir el primer voto de la mesa. Voté a Solanas. Lista completa porque ni había pensado en los legisladores. No muy convencida. El discurso “antiimperialista” de Pino me aburre, pero era el único candidato que defendió la despenalización del aborto. En provincia habría votado a Sabbatella, más convencida.

La fiscal de la coalición era una fonoaudióloga de Barrancas que hablaba de las elecciones de 1983. El fiscal de Pino parecía sorprendido por el resultado. La fiscal de Heller era una graduada de sociales que me hizo acordar a mis amigas peronistas. La fiscal de Pro tenía 18 años, y en un momento me dijo “vos creés que llegan al ballotage?” En nuestra mesa votaron 287 personas, Michetti sacó 107 votos, Prat Gay 82, Solanas 54 y Heller 16.

Al final no me importaba nada. El trabajo es agotador. Yo lo había subestimado. No sumaban las votantes obsesionadas por el fraude “acá hay boletas truchas! Por qué no está Rucci en la lista de Pro? Hay dos chicos haciendo encuestas de boca de urna a la salida y están prohibidas. Hay que avisarle a la policía. Ustedes son las autoridades de mesa designadas, o fueron las primeras en llegar? Está todo en orden?”

Ahora miro la tele. El discurso de De Narváez me deprimió un poco. Y bueh, Macri será presidente. Queseyó, hay cosas peores. In any case, en 2011 voy a seguir las elecciones como parte de mi trabajo de campo para la tesis. Espero que tengan más onda. Comparo noviembre de 2008 en Chicago con junio de 2009 en capital y me deprimo más. Y en noviembre de 2008 no era votante. Ya vendrán tiempos mejores.

martes 16 de junio de 2009

En un país en serio

Conferencia en Río: mucha gente, muchas presentaciones, la sensación de ser una impostora pero menos que otras veces. La parte social de las conferencias siempre me desconcierta. La facultad estaba en el medio de la mata atlántica, las ventanas daban a la selva y en un par de presentaciones me colgué mirando los árboles.

El gobierno argentino le dio espacio a la iglesia en Puerto madero y los curas hicieron unos docks iguales a los otros, y les pusieron a todos nombres de santos. El gobierno brasileño le dio a la iglesia un pedazo de mata atlántica al pie de un morro y los curas hicieron unos edificios buenísimos, uno se llama Kennedy. Hasta la iglesia tiene más onda en Brasil. Bueno, no mucha más onda: la universidad católica de Río apoyó la dictadura militar, me contó una chica de Brasilia con la que desayuné el sábado a la mañana (la de San Pablo no).

El hostel con pretensiones estaba en Ipanema, el último día me escapé a caminar y vi gente descalza: homeless y cariocas yendo o volviendo de la playa. Después aeropuerto, avión, vuelta a casa. Con mi significant other siempre hay una suerte de negociación mientras nos acostumbramos a vivir juntos de nuevo, pero la felicidad de vernos lima los bordes.

El lunes, almuerzo familiar para olvidar. Había dos votantes de de Narváez, que propusieron tirar cepas de gripe A sobre las villas. Alguien dijo “lo que me gusta de Estados Unidos es que todo es ordenado”. Parecía el programa de Capusotto. No me dieron ni ganas de discutir.

lunes 25 de mayo de 2009

Unconventional II

Estuve terminado los quals (qualifying exams, te declaran “apta” para poder escribir tu propuesta de tesis…la academia es como una larga carrera de obstáculos. al final hay diploma y beso, pero no medalla). Y después tuve una conferencia.

Presentaba con mi advisor, me puse muy nerviosa, y entonces tenía la cabeza divida en tres: una parte estaba haciendo la presentación, otra parte monitoreaba reflexivamente (perdón Giddens!) la presentación, y la tercera trataba de que la que monitoreaba el acto de dar la presentación no me demandara tanta atención que la presentación fuera un desastre.

Estudiante crónica (en inglés): Bueno, vemos que tanto el fenómeno “periodismo” como el estudio del fenómeno están en un momento liminal, entre la tradición y el cambio…

Monitor reflexivo (mezclando inglés y castellano): so far so good… no leas! …sonreí pero no mucho, you are not Miss California… uh, un profesor se está yendo de la sala… es uno de los integrantes de tu comité…  fuck!

Parte 3 (en castellano): concentrate en dar la presentación, nena.

Estudiante crónica (en inglés): …por un lado, los productores de noticias se aferran a prácticas tradicionales, como el foco sobre la provisión de información, más que sobre actuar  como facilitadores para la participación…

Bueno, creo que no fue un éxito. Pero como dijo otro de los integrantes del panel, ex productor de noticieros, profesor en una universidad estatal –any newscast you can walk away from is a good newscast- (cualquier noticiero del que te puedas ir es un buen noticiero, es decir, mientras no haya ningún error demasiado grave que te persiga por el resto de tu vida, está bien). Mi presentación está en esa categoría.

Antes, habíamos almorzado con los integrantes del panel: tres americanos, tres europeos, y yo. Los americanos hablaban de plata (muchas universidades les bajaron el sueldo a los profesores, entre 0.5% y 10%, y les dijeron que “trabajaran menos horas”), y una profesora se quejaba: “trabajar menos horas no tiene sentido a menos que de que puedas hacer que esas horas coincidan con las horas de clase de los undergaduates”. También hablaban de carreras, de quién está en cada facultad, de quién contrató a X profesor y quién consiguió o no tenure. Los europeos –una noruega, un galés, un catalán- hablaban de ciudades de Europa, lugares para ir a visitar en Chicago antes de volverse, el sistema ferroviario inglés comparado con el español, su vida personal –uno estaba recién separado. Yo escuchaba, sonreía de vez en cuando, y pensaba cuánto mejor la hubiera pasado con mis compañeros, que habían ido a comer Thai a cuatro cuadras de la conferencia.

     

lunes 4 de mayo de 2009

Sleepwalking

Me quedé despierta hasta las 6 de la mañana. Estaba escribiendo un paper, una de esas cosas que es mejor terminar y no dejar hasta el día siguiente, porque perdés el tren del pensamiento (the train of thought?) y todos tus párrafos te parecen fallidos.  

 A eso de las 11 salí de la oficina para comprarme algo de comer. El campus estaba vivo de otra manera, undergraduates en jogging y ojotas. En el bar hacían la cola para pagar sus espressos, se empujaban, se reían, trataban un poco mal a la cajera. Maddy y Jack, Ethan y Amber. Me parecieron muy chicos, me dieron una mezcla de ternura y fastidio. Seguí laburando,  y me acordé noches de estudio con C antes de un parcial y madrugadas en la cabina de edición del canal. Sola es más aburrido. Ya no tengo 20 años.

(el sábado a la noche hablamos de los 20, de las fiestas en casas de desconocidos, de dormir en lugares raros y a veces incómodos,  del año nuevo de 2000. Habíamos ido a la rave del planetario con S y V , me  desperté en el pasto, era de día, volví caminando a casa. El sábado, después de comer sushi, volví en el bondi con J y S. A la 1 estaba durmiendo. Ya no tengo 20 años.)

Cuando terminé el paper era de día, había conejos en el campus, los undergrads habían desparecido. Volví a casa, dormí dos horas, me duché, volví a trabajar. No me puedo concentrar. Veo todo en cámara lenta.

viernes 10 de abril de 2009

Starbucks vs. el café del barrio

(y ni siquiera estoy en Buenos Aires)

A cuatro cuadras de mi casa hay un café-heladería muy tradicional, en la misma cuadra, unos metros más lejos, hay un Starbucks. Durante los primeros meses alterné entre uno y otro, y al final, no sin una dosis de culpa, me decidí por Starbucks. Los muffins eran más ricos, el café un poco peor pero más estable, el chai latte definitivamente superior. Cuando empezó la crisis volví al café del barrio, porque supuse que Starbucks iba a sobrevivir sin mí y “Linz and Vail” no. Mi gran decisión política, en el medio de la depresión mundial, es decidir dónde comprar café. En fin, la vida en el suburbio.

Hoy estaba cansada de trabajar, y para hacer un break fui a Linz and Vail. Pedí café y blueberry muffin. pagué en cash, y cuando el chico ya me había cobrado, me dice “no tengo blueberry muffins”. “Bueno, dame el de oatbran y raisins”. “Ah, no, tampoco me queda. Me quedan scones de blueberry”. El scone de blueberry era incomible. Volví a casa fastidiada.

El servicio en Starbucks es siempre igual, el café siempre tiene el mismo gusto, ves en el mostrador si les quedan muffins o no antes de pagar. No me debería gustar la estandarización, pero me gusta (maldito fordismo!), y supongo que no soy la única. ¿Qué tal es Starbucks en Buenos Aires? La gente haciendo cola en el del Alto Palermo me resultó un poco triste, hasta que miré bien las fotos y vi que la mayoría eran estudiantes del secundario sin mucho para hacer. ¿Alguien abandonó su café de siempre por Starbucks? (aunque mi café de siempre en Buenos Aires eran otras dos evil corporations, el Aroma de Marcelo T y Florida y el Martínez de Santa Fe y Suipacha -¿o Esmeralda?-, creo que me sentiría culpable dejándolos por Starbucks.)

lunes 23 de marzo de 2009

Familia crónica

Vino mi hermana menor, L, a visitarme. Charlamos, caminamos, comimos cheesecake y otmeal raisin cookies, miramos musicales en DVD porque no tenemos plata para ir al teatro, nos pusimos secretamente contentas porque se negaron a vendernos alcohol sin ID. Dedos lisos y yo no podemos ser más distintas: creo que yo tengo la misma cantidad de amigos-en-serio que ella tiene de “grupos de amigos” (el grupo del cole, de hockey, de la facu, del MBA). Ella es prolija, tranquila, conciliadora. A mí me divierte discutir. And so on. Y sin embargo, nos llevamos muy bien, nos reímos de las mismas absurdities, desaprobamos las mismas cosas (las mujeres que no trabajan por elección, el concepto “barrio privado”, las familias con muchos hijos), somos aliadas incondicionales. Tener hermanas es lo más.

Nos sacamos varias fotos en la ciudad y se las mandamos por mail a papá crónico. Ayer suena mi celular, era papá, había recibido las fotos. Yo esperaba “qué lindas fotos, gracias por mandármelas, las voy a mandar a imprimir” (o algo así). Pero claro, papá crónico es un perfeccionista. Tuvimos conversaciones como esta varias veces:

EC: Estoy muerta, hoy rendí parcial de XXX.
PC: Y cómo te fue?
EC: Y, masomenos, había una pregunta sobre un texto que justo no había leído… pero creo que las otras cuatro están bien.
PC (acá cualquier padre normal dice: no te preocupes, te debe haber ido bien. Pero no padre crónico): Y por qué no lo habías leído? No sabías que te lo iban a tomar?

En el llamado de ayer:

PC: Recibí las fotos
EC: Ah, qué bueno, te gustaron?
PC: están todas a contraluz. Esta primera, se la sacaste vos a tu hermana, en una esquina…no se la ve bien.
EC: Ah, bueno, lo que pasa que nos gustaba el edificio y…
PC (interrumpiendo): Sí, lo único que se ve es el edificio!
EC: Y las otras?
PC: Y, están a contraluz, no se ven las caras, vos esto lo deberías saber…(mini clase de fotografía. Papá es ingeniero, sacó fotos en vacaciones y cumpleaños).
EC: Bueno, pa. Lo voy a tener en cuenta.

Mi hermana menor y yo no parecemos en una cosa: somos muy disciplinadas. Mis dos hermanas mayores también.