el otro noroeste

domingo 22 de noviembre de 2009

American Socialization 101

Starbucks. 11 de la mañana. Un chai latte*, un muffin, y un libro de divulgación de la Biblioteca de Evanston^ (guilty pleasure de una aspirante a académica: amo los libros de divulgación, especialmente los de ciencias “duras” y antropología. Me gusta que tengan notas al pie, porque me da sensación de “seriedad”, pero nunca las leo. Todo empezó cuando papá me regalo un libro que se llamaba Einstein, relativamente fácil, que igual era muy complicado para una nena de siete años. Papá lo leyó entero, eso sí. El de ayer era “the evolution of god”. Mi amor por los libros de divulgación disminuye a medida que la disciplina se acerca más a lo que yo estudio: desconfío un poco de los de economía y los de historia, no me gustan los de política o comunicación).

Me siento, y veo que un nene de la mesa de al lado –más de dos años, menos de cuatro- se da vuelta para mirarme. Fijo. Serio. Levanto la vista y le sonrío. Me sigue mirando. La madre, incómoda, le dice: “Jonah, you have to smile when you stare”. (Tenés que sonreír cuando mirás fijo a la gente”). American socialization 101. Nadie te mira fijo, y si te miran fijo, te sonríen. Me lo había dicho D. al principio de mi estadía, y me encantó estar presente en esta lección de vida tan importante para Jonah. Después Jonah le pidió a la madre un muffin como el mío, y me siguió mirando fijo hasta que lo terminé. La madre se negó, bajito: it’s not good for you. Gracias, madre de Jonah, por recordármelo.

*El chai latte de Starbucks es rico, pero la preparación un horror. Yo trato de no mirar. Mientras el espresso de Starbucks sigue la misma lógica de preparación que the real thing, se ve que las pretensiones de autenticidad no llegaron al chai. El verdadero chai se hace con una mezcla de té y especias, las hervís en leche o en una mezcla de leche y agua, si lo querés con espuma le podés poner más leche hervida después. El de Starbucks es un concentrado de un tetra brick, con un poco de agua y leche hervida en la máquina de café.

^Me faltan sólo seis meses para volver a Buenos Aires definitivamente, pero algo que voy a extrañar mucho es la biblioteca pública de Evanston. ¿En Buenos Aires hay bibliotecas públicas? ¿Alguna vez alguien sacó un libro? Yo he usado –esporádicamente- la biblioteca de Sociales, para sacar libros “para la facultad”, nunca “para leer”. A la biblioteca nacional sólo iba a estudiar, y he chequeado algunas cosas en la hemeroteca. ¿Pero llevarme libros a mi casa? Nunca. ¿Alguien lo hizo? (WW dice acá que a los americanos les dan asco los libros de la biblioteca. Pero los que yo saco siempre están intactos. En cambio, los que saco de la biblioteca de la universidad del noroeste casi siempre están subrayados, y más de una vez tenían migas).

domingo 8 de noviembre de 2009

El día del canillita

Tengo dos fuentes de información sobre Argentina: los medios online y las conversaciones con mi familia.

Cuando leo lanacion.com o clarín.com, parece que el país está al borde del colapso: cada piquete es un anticipo de la Argentina bolivariana, Moyano amenaza a la libertad de prensa, van a dejar de importar computadoras y ipods, salís a la calle y te asesinan. Arnaldo Pérez Manija. Ahora, yo soy una lectora relativamente preparada, así que imagino que la descripción de los hechos no es neutral, que hay un bias periodístico no sólo -o no necesariamente- anti- gobierno, sino anti cosas-que-funcionan. Como dijo LBJ: “Bad news is news, and good news is no news”.

Cuando hablo con mi familia –papá, mis hermanas, mi significant other- las cosas están bien. Una de mis hermanas hace poco empezó un trabajo nuevo, otra abrió un negocio, todos circulan en auto o transporte público sin ningún problema. Viven a lo largo del corredor norte, pero todos tienen que trabajar para vivir, hacen sus propios trámites, etc. No estoy hablando de un grupo de privilegiados que se mueve con chofer de la casa en Palermo Chico a la oficina en Puerto Madero.

Vi en la homepage de lanacion.com y clarín.com que “Moyano atentaba contra la prensa independiente”. Pensé que no era una jugada muy inteligente de parte de Moyano. En ningún lugar decía nada sobre el motivo de la acciones de Moyano, que aparecían como un producto natural de su patoterismo.

Hoy me llamó papá:

EC: Tuviste problemas con el diario?

Papá: Ninguno, llegó a casa esta mañana.

EC: Pero y ayer? porque leí que Moyano…

Papá: Ayer era el día del canillita. Antes ni había diario. Lo fui a buscar a Cabildo.

Papá es de las personas más antiperonistas que conozco. Pero frente a esta oportunidad de putear a Moyano –cosa que haría sin ningún problema- pudo más la memoria de todos los días del canillita sin diario. Yo me había olvidado del día del canillita (en los 90, cuando yo empecé a leer el diario, ya no existía más) pero papá, que tiene varios años más que yo, no.

miércoles 28 de octubre de 2009

A.B.D.

El lunes defendí mi proyecto de tesis. Yo pensaba (no sé por qué) que iba a ser un trámite. Les había mandado el proyecto a los integrantes del comité hace un mes, me habían contestado con un par de comentarios-correcciones no muy difíciles de implementar, mi advisor me dijo “va a ser una charla, aprovechá que estamos los tres pensando en tu proyecto para hacernos preguntas”. Yo releí el proyecto, pensé qué cosas no funcionaban, escribí las preguntas, me puse los aritos de perlas que me regaló mamá hace 15 años y llegué al aula.

Mi proyecto de tesis no es perfecto. Es demasiado ambicioso, combina tres métodos distintos, y las variables independientes no están todo lo prolijamente conceptualizadas que podrían estar. Los tres miembros de mi comité me lo hicieron saber, yo anoté sus comentarios. Parecía que eso era todo. Pero no. Uno de los integrantes, un politólogo cuantitativista relativamente conocido, no estaba muy copado con la parte cuali-inductivista del proyecto (una serie de entrevistas a ciudadanos, en distintas localidades).

-¿Para qué las vas a hacer?

-Bueno, la encuesta me daría las respuestas a qué está pasando, qué hacen los sujetos, mientras con las entrevistas podría conocer mejor sus interpretaciones, motivaciones y experiencias.

-¿Pero por qué vas a confiar en lo que te dice la gente?

-Bueno, por la misma razón en la que confiamos en las respuestas a las encuestas.

-Una encuesta es un proceso distinto, uno tiene una serie de hipótesis que quiere probar, y hace las preguntas para probarlas.

-Pero igual hay que confiar en las respuestas de los sujetos.

-¿Qué querés probar con las entrevistas?

-No quiero “probar” nada, para eso están las encuestas y el cruce de datos macro con los resultados de las elecciones. Las entrevistas son para ver por qué pasa lo que pasa, qué siente la gente al respecto, cómo interpretan sus acciones.

-¿Pero qué esperás que pase?

-No sé, para eso voy a hacer las entrevistas.

-La verdad que no veo cuál es la diferencia de lo que planteás con el periodismo. “Vamos a hacer entrevistas para ver qué pasa”.

Mi advisor hace, entre otras cosas, etnografía. Se quedó callado. El otro integrante del comité, un tipo grande, que hace un trabajo súper cuanti, intervino “no todas las investigaciones no deductivas son como el periodismo”.

-No, claro, no es lo que quise decir.

Yo sentí que tenía que defender mi proyecto, y expliqué que la combinación de lógica deductiva y lógica inductiva podían traer conflictos, pero que creía que le daba más complejidad y sutileza a los resultados. Que de todas maneras, estaba preparada para resignar alguno de los componentes, porque todavía tengo que conseguir financiamiento.

Después de media hora más de conversación, me invitaron a retirarme mientras discutían. Diez minutos muy largos. Pensé qué me iban a decir: “volvé en dos meses.”

Me invitaron a pasar. Habían decidido aprobaron el proyecto. Tengo que refinar un par de cosas para diciembre, pera ya soy A.B.D. (all but dissertation –PhD Candidate). Después me quedé charlando con mi advisor. “That was tough!” le dije . Me contestó: “welcome to the real world”.

jueves 22 de octubre de 2009

La astilla más cara del mundo

Sábado 10 de la mañana. Starbucks. Veo una taza de madera, la agarro para mirarla mejor, se me clava una astilla en la mano izquierda. Bueh, una astilla, no es nada. Termino mi chai latte y me voy al supermercado. Cuando vuelvo a casa, tengo la mano izquierda hinchada, no siento dos dedos, y no me puedo sacar la alianza. Camino al hospital que está a dos cuadras de casa. Primero veo a una administrativa, le explico que tengo una astilla, que probablemente me la tienen que sacar. Sí, sí, me dice, mientras me pide la tarjeta del seguro de salud, mi dirección, el teléfono de alguien a quién llamar por las dudas (¿de que salga mal la extracción de la astilla? it’s a splinter for god’s sake). Recién ahí veo a una enfermera. La enfermera me toma la fiebre, la presión, me pregunta qué remedios estoy tomando, etc. Le pregunto: “¿Me vas a sacar la astilla?” “No, para eso viene el médico”. Aparecen un médico y un estudiante de medicina. Me miran la mano, discuten entre ellos qué hacer. Deciden sacarme la astilla. Con una aguja, cero anestesia local. La enfermera lo hubiera hecho con más onda. Aprieto los dientes, cierro los ojos y me hago la valiente. Me dicen que espere, que va a venir otro médico a verme. Total profesionales dedicados a la astilla: 5. Hoy me llegó la factura: 885 dólares.

Gracias a que la facultad me paga el seguro de salud, no voy a poner un centavo. Pero 885 dólares es más de la mitad de lo que gano por mes, post-taxes. No puedo creer que sigan discutiendo si van a incluir una opción pública en la reforma del sistema de salud.

jueves 17 de septiembre de 2009

So I mean don't stick all the commas and stuff in the right place

Wunderkind me pide que defienda a Clarín. Lo necesitan, porque están haciendo un trabajo terrible solos, but my heart is not in it.

Sí puedo defender a Telecom y Telefónica. Dejar a las telefónicas afuera de la provisión del cable no tiene sentido. El cable en Buenos Aires es ridículamente caro. Si obligan a las telefónicas a cederles el tendido a otras empresas (for a fee, of course), esas empresas igual van a cobrar más caro que lo que podrían cobrar las telcos. Entiendo por qué los diputados progresistas pidieron eso (después de décadas de putear a las privatizadas, ¿qué mejor que decir “les arruinamos el negocio a las privatizadas”?), pero el resultado es subóptimo.

Tampoco creo que esta ley vaya a revolucionar los procesos comunicativos. Ningún canal le prestaba atención al Comfer antes, ¿por qué le van a prestar atención a la Autoridad de Aplicación nueva? ¿Saben cómo pagan las multas? Con publicidad oficial. A las 3 de la tarde de los sábados. Les cuesta un montón. Tampoco, como dicen acá, lagente va a cambiar sus hábitos de consumo de un día para el otro. “Poné el canal de las Madres línea fundadora, que me dijeron que es re-divertido” “Ah, no, yo quería ver la mesa redonda de Centro Ecuménico por los Derechos Humanos” “Bueno, pero si después me dejás ver el noticiero de la carrera de Agronomía de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires”.

Igual me gusta el proyecto, está bien. Es un reclamo viejo, y CFK se va en dos años, pero la ley queda. Así que espero que pase en senado.

Pero sobre todo espero que pase en el senado desde que leí la propuesta del Gran Acuerdo Nacional de Cobos. Todo bien Cobos, vos querías escribir algo importante antes de renunciar, votar en contra del ejecutivo o girarle el proyecto a la Comisión de minería, energía y combustibles. ¿Pero era necesario que fuera tan malo? En el documento del el Gran Consenso Nacional, todos los cambios son estructurales, todas las políticas son a largo plazo, y el interés es siempre particular (malo) o general (bueno). El pacto a emular es, como desde hace 26 años, el pacto de la Moncloa, en el que “la centroizquierda aceptó la amnistía y la monarquía; los sindicatos renunciaron a reclamos a cambio del reconocimiento a la asociación gremial”, y la derecha no cedió nada. Tampoco lo respetó, porque cuatro años más tarde entraron a los tiros al Parlamento. Más allá de los lugares comunes (hasta Sarlo se contagió), el documento tiene errores de ortografía y redacción: comas entre el sujeto y el predicado, “concientes” en lugar de “conscientes”, confusión reiterada entre el subjuntivo y el indicativo. Y no, Cobos, así no. La lealtad a un proyecto político es prescindible. La dignidad se puede perder. La elegancia en la escritura no.

miércoles 15 de julio de 2009

Live fast, die young

Esto me lo pasó Wunderkind.

El quinto párrafo de la página 161 del libro que estoy leyendo dice:

Verbitsky logró identificar a los trece muertos de Ezeiza, de los cuales tres pertenecían a Montoneros y uno a la derecha.

El libro es Operación Traviata, de Ceferino Reato, sobre el asesinato de José Rucci. Traviata, porque le hicieron 23 agujeritos como a la galletita. El libro está bien salvo cuando se cuelga a hablar de Rosas y Sarmiento. El “ultimo capítulo, “Superioridad Moral”, es un bajón.

Yo no sabía nada de Rucci, salvo que le había sostenido el paraguas a Perón en Ezeiza. Esta es la foto.





Reato le preguntó a Juan Manuel Abal Medina, serio al lado de Rucci mientras todos festejan, en qué estaba pensando.

-Estaba pensado en mi hermano Fernando, por supuesto. Lo tengo como si fuera hoy. Era para lo que yo me había metido en esta historia, que estuviera allí el General, y bueno, era “Perón o muerte”, ése era el lema. Al día siguiente, Norma Arrostito (ex pareja de su hermano) me manda con unas compañeras unas líneas donde decía “seguramente yo sola sé qué estabas pensando”. Conservo esas líneas.

domingo 28 de junio de 2009

Una mesa en Necochea

El despertador sonó a las 5:45. La idea de haberme voluntariado para ser autoridad de mesa no me pareció tan copada. Me duché, me preparé sándwiches de crudo y brie (popular sí, mal alimentada no) y fui a la escuela José C. Paz en el Bajo Belgrano. Tuve que emitir el primer voto de la mesa. Voté a Solanas. Lista completa porque ni había pensado en los legisladores. No muy convencida. El discurso “antiimperialista” de Pino me aburre, pero era el único candidato que defendió la despenalización del aborto. En provincia habría votado a Sabbatella, más convencida.

La fiscal de la coalición era una fonoaudióloga de Barrancas que hablaba de las elecciones de 1983. El fiscal de Pino parecía sorprendido por el resultado. La fiscal de Heller era una graduada de sociales que me hizo acordar a mis amigas peronistas. La fiscal de Pro tenía 18 años, y en un momento me dijo “vos creés que llegan al ballotage?” En nuestra mesa votaron 287 personas, Michetti sacó 107 votos, Prat Gay 82, Solanas 54 y Heller 16.

Al final no me importaba nada. El trabajo es agotador. Yo lo había subestimado. No sumaban las votantes obsesionadas por el fraude “acá hay boletas truchas! Por qué no está Rucci en la lista de Pro? Hay dos chicos haciendo encuestas de boca de urna a la salida y están prohibidas. Hay que avisarle a la policía. Ustedes son las autoridades de mesa designadas, o fueron las primeras en llegar? Está todo en orden?”

Ahora miro la tele. El discurso de De Narváez me deprimió un poco. Y bueh, Macri será presidente. Queseyó, hay cosas peores. In any case, en 2011 voy a seguir las elecciones como parte de mi trabajo de campo para la tesis. Espero que tengan más onda. Comparo noviembre de 2008 en Chicago con junio de 2009 en capital y me deprimo más. Y en noviembre de 2008 no era votante. Ya vendrán tiempos mejores.